Infecciones de transmisión sexual

Las Infecciones de Transmisión Sexual (ITS) son un grupo heterogéneo de enfermedades transmisibles, que afectan a hombres y mujeres, cuyo elemento en común es la transmisión por vía sexual. El 50 % de las nuevas infecciones se producen en personas de entre 15 y 24 años.

Si bien se han identificado numerosos agentes patógenos causantes de ITS, los más comunes incluyen:
  • Chlamydia trachomatis: reconocida como el principal agente responsable de enfermedad de transmisión sexual a nivel mundial. La naturaleza asintomática de gran número de las infecciones por chlamydia, trae como consecuencia un elevado sub-diagnóstico y consecuentemente serios problemas de salubridad. Aproximadamente 75% de las infecciones en mujeres y 50% en varones, son asintomáticas. Las mujeres son generalmente más afectadas debido a la correlación entre la infección por chlamydia no tratada con embarazos ectópicos e infertilidad. La rápida detección y diagnóstico de la infección por chlamydia es crítica para controlar no sólo la diseminación de la enfermedad sino también las importantes posibles secuelas. Los métodos moleculares como la detección de DNA bacteriano son considerados entre un 15-20% más sensibles que los cultivos y casi tan específicos como ellos.
  • Neisseria gonorrhoeae: patógeno humano obligado y agente etiológico de la gonorrea. Los síntomas incluyen cervicitis en mujeres y uretritis, faringitis y proctitis en ambos sexos. Si no se trata, las mujeres pueden experimentar secuelas graves de enfermedad inflamatoria pélvica (EIP), dolor pélvico crónico, embarazo ectópico e infertilidad tubárica, mientras que los hombres pueden desarrollar epididimitis, prostatitis y estenosis uretral. En las últimas décadas, los procedimientos de diagnóstico han mejorado posibilitando el mejor manejo de los pacientes, aportando datos epidemiológicos más fidedignos y mejorando el seguimiento del tratamiento al identificar los fracasos terapéuticos.
  • Mycoplasma genitalium: organismo anaeróbico facultativo, de crecimiento lento y surgió en las últimas décadas como patógeno de transmisión sexual. Es un agente causante de uretritis no gonocócica en los hombres, mientras que en mujeres se ha asociado con cervicitis, endometritis, EIP e infertilidad. Las dificultades para el diagnóstico microbiológico de la infección y la falta de disponibilidad de ensayos moleculares llevaron a instaurar un tratamiento empírico generalizado y al surgimiento de cepas multirresistentes.
  • Mycoplasma hominis: coloniza el tracto urogenital inferior y se asocia con infecciones particularmente vaginosis bacteriana y uretritis no gonocócica. Se encuentra presente en la microflora normal en el 20% de los hombres y 40% de las mujeres. Se lo ha asociado a infertilidad, aborto espontáneo, muerte fetal, parto prematuro, endometritis posparto y corioamnionitis. En los recién nacidos, puede causar meningitis, abscesos cerebrales e infecciones oculares. Los métodos directos de detección son los ensayos adecuados para detectar los mycoplasmas genitales.
  • Ureaplasma urealyticum / parvum: bacterias coco-bacilares sin pared que residen en el tracto urogenital y respiratorio, y penetran en la submucosa solo durante etapas de inmunosupresión o durante la instrumentación. Se transmiten por contacto sexual o de madre a hijo intraútero o intraparto. Ureaplasma sp se considera parte de la flora genital normal en los tractos urogenitales inferiores de personas sanas, sin embargo, son causa de uretritis no gonocócica y prostatitis en hombres, vaginosis bacteriana y EIP en mujeres, y enfermedad pulmonar crónica en recién nacidos. Para la detección molecular de Ureaplasma sp deben considerarse diagnósticos de infección clínicamente significativa en exudados uretrales de hombres con uretritis, de aspirados traqueales de recién nacidos con dificultad respiratoria, de líquido cefalorraquídeo en recién nacidos con pleocitosis y de sitios extragenitales normalmente estériles.
  • Papilomavirus humano (HPV): pequeños virus con genoma de ADN bicatenario que se clasifican según su riesgo oncogénico en HPV de alto riesgo (HPV-AR) y de bajo riesgo (HPV-BR). Casi todos los hombres y mujeres sexualmente activos contraeránel virus en algún momento de sus vidas. El cáncer cérvico-uterino (CCU) es la segunda causa de muerte por cáncer en mujeres entre los 35 y 64 años, a nivel mundial. Los HPV-AR son agentes causantes de lesiones que pueden progresar a CCU, por lo que son considerados importantes agentes carcinogénicos. El HPV16 está asociado a casi el 60% de los casos de cáncer cervical, el HPV18 al 10-20%, el HPV45 y HPV31 al 4% cada uno y los tipos HPV33, HPV52 y HPV58 contribuyen cada uno con otro 2% al cáncer cervical mundial. Los HPV-BR (HPV6 y 11, entre otros) están raramente asociados con malignidad. En comparación con los métodos de tamizaje del cuello uterino que identifican anomalías citológicas, los métodos de detección de ADN-HPV poseen muy alta sensibilidad clínica para la detección de lesiones precursoras del CCU. Por ello han sido recomendados para su utilización en el tamizaje primario de CCU, en el manejo de mujeres con citología indeterminada (ASC-US), en el seguimiento posterapéutico y en el control de la eficacia de la vacuna.
  • Herpesvirus Simplex tipo 1 y 2: agentes causales del herpes genital y oral donde las infecciones son con frecuencia asintomáticas o causan síntomas leves que pasan desapercibidos. La mayoría de las personas infectadas no saben que tienen la infección. Cuando hay síntomas, estos suelen aparecer de 4 a 7 días después del contacto sexual, y se caracterizan por la presencia de una o varias vesículas o llagas abiertas llamadas úlceras en la región genital o anal. Además de las úlceras genitales, los síntomas de una infección herpética genital reciente incluyen a menudo fiebre, dolores corporales y ganglios linfáticos hinchados. Luego de infección genital inicial es frecuente que haya síntomas recurrentes, pero a menudo son menos intensos que los del brote inicial. La frecuencia de los brotes se reduce con el paso del tiempo.